¿Por qué?
¿De verdad es tan complicado todo?
Kate miró a través de su ventanilla y pudo apreciar a qué altura se encontraban. Las esponjosas nubes se acumulaban allá abajo y no dejaban ver qué había más allá. Sin embargo, desde el nivel donde se encontraba el avión el cielo se veía de un azul puro que a Kate le transmitía mucha paz. La chica, de unos diecinueve años, se mareó.
“¿Y soy yo la que busca aventuras?” se dijo.
Se avergonzaba de sí misma por el miedo que sentía por lo que le aguardaba el futuro, pero bien sabía lo que quería: viajar, recorrer selvas, países, ciudades… Todo lo que fuese con tal de olvidar lo que dejaba atrás y su vida anterior.
Su pasado estaba lleno de obligaciones, remordimientos y dolor. Nunca fue poseedora de su propia vida, todos la habían utilizado, hasta la persona más querida por Kate.
Mil imágenes vinieron a su mente. Risas y llantos, triunfos y derrotas, abrazos y gritos, bienvenidas. Y la despedida.
A todos les echaría de menos, a sus amigos, a su familia, conocidos, el camarero del pub al que solía ir. A todos, incluido él también. Él que le había hecho sentir la persona más feliz y la más desgraciada a la vez. Él que la quería tal y como era. Aquel a quien ella había abandonado para vivir de verdad.
Y ese viaje suponía olvidarse de todo, empezar una vida nueva y ser dueña de su vida por primera vez. Su primer destino sería Nueva York para, a continuación, aventurarse en la selva amazónica. De la ciudad a la naturaleza.
Kate volvió a mirar por la ventanilla y pudo ver ya los grandes edificios de la Gran Manzana. Sus nervios empezaron a aparecer, pero lo que ella no sabría es que se vería envuelta entre cocodrilos, simpáticos monos y demás seres. Conocería gente nueva y muy distinta a ella.
Cuando volviese a su casa, cinco años después, físicamente no sería la misma, pero el sentimiento del que huyó volvería a aparecer.
— ¿Dónde estabas?
— Fui a dar un paseo.
— La próxima vez, llévame contigo.
Corazón y razón volvieron a echar un pulso y corazón salió victorioso una vez más.
Decimos que algunas chicas pueden ser unas zorras (o similar)
Pues yo creo que hay hombres (sin generalizar) que son peores. Si, como lo lees, porque las mujeres nos podremos retar o provocar o, incluso, tirar de los pelos, pero un hombre te puede seducir para luego dejarte porque se ha cansado, y ese dolor no se puede comparar con otro, y no se arregla tan fácilmente porque te ha enamorado, te ha convertido en su "perrito faldero" para después olvidar que tienes sentimientos.
Pero ¿sabéis qué? Nosotras somos más fuertes que ellos, seguro. Dejaremos de querer a ese chico y nos separaremos de él con cierta humildad, pero ellos, heridos en su orgullo buscarán a otra chica "fácil" para restregártelo en la cara, para decirte "mira lo que te has perdido" y su ego volará muy, muy alto, porque son TIOS. Nosotras, mientras tanto, seguiremos con nuestra vida normal o intentando no hacer más daño, porque ya has hecho suficiente daño.
Por otro lado, si es él quien nos deja, buscará alguien que le dé lo que no ha encontrado en tí (otra chica fácil, vamos), y si es en tu cara, mejor. Te hará más daño todavía, porque parece ser, que no has sufrido bastante, que se ha flipado tanto, que cree que está en racha.
Patético, ¿verdad? Muchas veces me gustaría desahogarme y decirle lo crío que es, pero no merece ría la pena ;)